Aumento en la tasa de suicidio o intento de suicidio en los jóvenes

Aumento en la tasa de suicidio o intento de suicidio en los jóvenes

(Escrito en el año 2013)

Las últimas estadísticas en el partido de Cañuelas arrojan un dato alarmante con respecto al aumento de suicidios e intentos de suicidios de jóvenes que enfrentan distintas problemáticas y desembocan en esta trágica decisión que enluta a cada funcionario responsable o vinculado a todas las áreas involucradas en brindar soluciones o alternativas a este flagelo social en aumento en el que confluyen diversos factores.

No es posible que la reiteración de sucesos vinculados al suicidio no sean evaluados estrictamente por un equipo de profesionales que efectúe un diagnóstico interdisciplinario que determine con urgencia un programa contingente de trabajo efectivo para afrontar las distintas causales que llevan a que los jóvenes de nuestra sociedad decidan quitarse la vida porque no ven una luz de esperanza al final de su camino. No hay demasiado por acotar ante una verdad tan contundente que explica en sí misma la ineficiencia de las políticas públicas al respecto, sin que esto signifique que no ha habido esfuerzo ni intenciones; significa que debido a factores que deben determinarse la problemática los ha desbordado y los jóvenes siguen pensando en quitarse la vida, algunos reinciden; otros lamentablemente ya no están entre nosotros. 

El temprano acceso de estos jóvenes a las salidas nocturnas; las influencias grupales; los estímulos publicitarios con malos ejemplos; el abuso de alcohol; el consumo de sustancias; son algunas de las razones que acorralan a nuestra juventud y la ponen en estado de indefensión, sobre todo cuando se considera que la libertad es un bien supremo, que no debe ser cuestionado ni cercenado y en nombre de esa libertad se peca de permisividad como sistema de crianza en el que se elude la responsabilidad de educar poniendo límites, tan necesarios. No nacen bebés con predisposición genética al suicidio en Cañuelas, por lo que las razones están dadas en el medio donde se desarrollan y en la falta de políticas públicas efectivas que neutralicen los flagelos que hoy sacuden al planeta.

El aporte de la educación como proyecto de contención y formación apuntala a los jóvenes reemplazando en muchos casos a una estructura familiar ausente, donde se deben conformar valores fundantes en los individuos. En ese esquema de convivencia familiar también se presentan conflictos de abusos y violaciones en el seno de la interacción y las situaciones de poder que se ejercen, actuando como factor de riesgo para jóvenes vulnerados en sus derechos y masacrados en su autoestima. No hay banderas políticas que levantar, todos deben desistir de réditos, todos deben aunar esfuerzos para que ni un joven más pretenda quitarse la vida ante la ausencia de un estado que no logra llegar con la premura que cada joven necesita.

Quien tenga la obligación de trabajar en esta esfera de la realidad debe hacerlo, debe denunciar las necesidades y las limitaciones. El que se sienta capacitado para colaborar debe hacerlo sin condiciones, sobre todo aquellos profesionales recibidos en universidades públicas, deben devolver poco de lo mucho que el país invirtió en ellos. El que sienta la necesidad humana de ayudar tiene que hacerlo de manera irrenunciable. Y a los actores políticos les cabe la responsabilidad de convocarlos y asignar recursos porque cada gesto de inercia es un frío intento más que se consagra, y de su resultado somos todos responsables, algunos son más responsables.

Si esta gestión ha sido la que más ha invertido en Salud, Seguridad y Educación, por considerarlas áreas vitales, no puede ceder en su empeño de preservar la vida de quienes representan el futuro de la patria y el motivo de cada decisión. Escuchar la demanda silenciosa de estos jóvenes en estado de indefensión y vulnerabilidad frente a una problemática compleja encierra el mayor desafío que enfrentan las distintas administraciones del país y no cuentan las banderas partidarias ni los réditos personales que se puedan desprender de brindar la debida atención a un flagelo social que amenaza todas las estructuras conocidas hasta ahora. Y en esta lucha debemos estar todos sumando esfuerzos.