Cuando decimos ser Peronistas…

Cuando decimos ser Peronistas…

Muchos se arrogan la pertenencia al Peronismo, muchos de los que no lo pueden sostener luego en sus actos, porque toman al Peronismo como un recorte antojadizo de la historia detenido en el tiempo, sin abrevar en la realidad como su mayor vertiente. Por ello, pueden seguir diciendo que son peronistas ya que su concepción del Peronismo toma caprichosamente una porción del movimiento para señalar la procedencia de su ADN político, la genealogía ideológica.

Es una visión tan parcial, tan pequeña y reducida que en esa foto no parece haber mucha descripción de la actualidad y si el Peronismo sigue vivo luego de más de 70 años es solo porque ha sabido resignificarse en el tiempo, adaptarse, reinventarse, con la expresión más auténtica del pueblo como núcleo sustancial de su doctrina.

Muchos pueden denominarse peronistas, todos los que necesiten saldar esa deuda con sus sentimientos, con su sentido de pertenencia; pero sería caer en un infantilismo pensar o creer que el Peronismo debe usar hoy las mismas herramientas que hace 70 años atrás para defender sus principios fundantes: Justicia Social, Independencia y Soberanía Económica. Perón habló del año 2000 entendiendo que había que estar preparado para el futuro, sabía que no se lo podía enfrentar con la misma concepción política del primer Peronismo, no había modo.

Por eso mismo el Peronismo como protagonista central de la vida política nacional no puede desentenderse de los nuevos actores sociales, como tampoco del devenir de la economía o el vértigo de los sucesos que imprimen su sello sobre nuestra cotidianidad; esa condición es la que le permitió mantener su vigencia y su capacidad de respuesta ante las vicisitudes más comprometidas, que le dio más cercanía con la gente porque emana de ellos.

Esta reflexión nace al filo de una imagen de una laguna que hoy está seca, en esa analogía comparaba a aquellos peronistas que no saben adaptarse al cambio, porque pensaba en cuántos durante años pudieron saber que existía una laguna allí, se bañaron, pescaron pero… hoy es solo tierra seca. Lo mismo sucede con los que detuvieron su concepción del Peronismo como algo inamovible en alguna porción del tiempo; hoy ese Peronismo no puede existir más como lo sueñan o lo imaginan, es solo tierra seca y árida.

Por ello, no alcanza con autodefinirse peronista, como para ser portador de un rasgo filiatorio que lo identifique y lo defina; alcanza con seguir el rumbo de aquellas banderas que siempre flamearon en nuestro espacio, hacia la izquierda o a la derecha, como se las conciba, pero sin dejar de sentir en cada acto nuestra condición de Peronistas persiguiendo como objetivos únicos: LA JUSTICIA SOCIAL, LA INDEPENDENCIA POLÍTICA Y LA SOBERANÍA ECONÓMICA.