Desde el Egoísmo jamás se llega a la Rebeldía

Desde el Egoísmo jamás se llega a la Rebeldía

Cuando los ves destilando su veneno en el obelisco, quemando barbijos, te dan pena porque creen que la rebeldía o la utopía es violar una cuarentena y publicarlo en las redes como un acto de heroísmo.

Son los residuos orgánicos del lavado de cerebros que realiza la tiranía comunicacional, los desechos patológicos de un Capitalismo que creó pobres de derecha, ricos sin sensibilidad y hoy los agrupa.

Llaman Rebeldía a una salida para tomar un café, a correr, a cenar, a marchar, pero si en verdad tuviesen que salir a defender la democracia estarían escondidos y asustados, temblando como ratas.

Qué esperar de ellos como sociedad, qué respuesta sabrán dar a nuestras necesidades quienes se burlan del sacrificio de los trabajadores de la salud y salen a manifestar su rancio egoísmo en contra del país

Qué esperar de aquellos que pueden exponerse al riesgo del contagio tan solo para expresar un desacuerdo y hacen que se disparen las variables para que el riesgo del colapso sanitario golpee al gobierno.

La Rebeldía para ser considerada como un valor positivo debe perseguir un motivo loable, cuando la acción humana es movida por el egoísmo pasa a ser tan solo un capricho, una vana expresión individualista.

Hay dos países, distintos, opuestos, uno transcurre dentro de los hospitales, con quienes respetamos la tarea titánica de los trabajadores de la salud y el otro se place de un café, una cena o de quemar barbijos.

Este país es muy peculiar, tiene a médicos sin título ni estudios que opinan sobre salud sin ningún reparo en lo que dicen, periodistas que lo avalan y gente que les cree, mientras los médicos trabajan.