Dolor por el golpe de Estado en Bolivia

Dolor por el golpe de Estado en Bolivia

 Aún no puedo salir de mi consternación, es como que tanto dolor me paraliza, solo pienso en el paso que se ha dado vaya a saber uno hacia qué atrocidad que aún no develamos, mientras la historia se escribe con la sangre del Pueblo, del Pueblo boliviano en este caso.

Nadie puede avizorar ni aventurar un pronóstico certero que explique la tragedia que asecha ahora, en el tiempo inmediato, a nuestra Latinoamérica, qué puerta abrieron los golpistas asesinos para filtrar un nuevo dolor, una nueva herida en nuestro subcontinente.

Detrás de este golpe clasista, asesino y xenófobo, está la orquestación sistemática del imperio para acceder a los recursos de Bolivia, litio y gas, con la subordinación de la recalcitrante derecha boliviana, tan miserable y retrógrada como en el resto del planeta.

Bolivia es el país que más creció en su PBI y se desarrolló en cobertura social en Latinoamérica durante los últimos años, por encima de las potencias regionales como Brasil o la Argentina, también Evo Morales expulsó al embajador de los EE UU y al FMI de su territorio por intromisiones golpistas, denunciadas oportunamente.

Nada de lo que sucede en nuestro planeta es ajeno a las garras infestas del asqueroso imperio, nada de lo que acontece en esta convulsionada región, debilitando a nuestros lideres populares, tiene carácter espontáneo, son producto de propósitos inconfesables que tejen en la sombra los esbirros de la derechas locales adoctrinados por el poder económico.

Hay mucho por recorrer en el análisis, mucho por decir, dentro de uno ebulliciona la bronca y la impotencia que provoca ver el accionar violento de la derecha sudamericana, en Ecuador, Chile, Brasil, Argentina y Bolivia, solo tienen un estremecedor mensaje de muerte, que subleva y enardece.

Bolivia posee la mayor reserva de litio del mundo, vital e insustituible para las baterías de los aparatos de las nuevas tecnologías, tiene además una de las mayores reservas de gas natural del planeta, obviar esos datos sobre sus recursos naturales es pecar de inocentes y estúpidos.

Todos los gobiernos que no condenen este golpe son cómplices de lo que suceda en Bolivia, deben ya romper relaciones diplomáticas y exigir al gobierno ilegal que usurpó el poder que restituya el orden institucional y que respete la vida de cada integrante del gobierno de Evo Morales.