El Senado provincial aprobó la expropiación del Castillo

El Senado provincial aprobó la expropiación del Castillo

El Senado de la Provincia de Buenos Aires aprobó este viernes en general y en particular la expropiación de la ex fábrica Finaco de Cañuelas, conocida hoyn como El Castillo, ubicado en la intersección de las rutas 3 y 205.

El proyecto fue impulsado Marisa Fassi fue impulsado por la diputada Ayelén Itatí Rasquetti en 2022 con la idea de transformarlo en sede centralizada de las dependencias judiciales, de seguridad y tránsito del distrito.

El Senado bonaerense sancionó la expropiación del inmueble y confirmó su incorporación al patrimonio público, la medida fortalece la presencia estatal en la región y asegura un uso social para un edificio que, durante años, quedó fuera de toda actividad.

La decisión estableció que el predio se convierta en un Polo Judicial, de Seguridad y Tránsito. Ese complejo unificará fiscalías, juzgados y dependencias que hoy funcionan en lugares separados.

Según la legisladora, este paso garantizó trámites más ágiles para los vecinos de Cañuelas y de las localidades cercanas. También implicó la puesta en valor de una construcción emblemática ubicada en el ingreso a la ciudad por las rutas 205 y 3.

Rasquetti sostuvo una postura contundente después de la votación y señaló: “El Castillo es parte de nuestra identidad y durante años estuvo abandonado. Hoy dimos un paso fundamental: recuperarlo para la comunidad y convertirlo en un espacio que garantice más accesibilidad a la Justicia y mayor presencia del Estado.” Más tarde destacó el impacto regional y afirmó: “Este es un día histórico para Cañuelas, no es sólo recuperar un edificio, es mejorar la vida cotidiana de miles de personas.

La diputada remarcó que el proceso se ajustó a la Ley Provincial de Expropiaciones. Esa norma exige una indemnización económica justa para los propietarios. El procedimiento incluyó una instancia administrativa o judicial para determinar el valor del inmueble y asegurar el resarcimiento previo a la transferencia definitiva. Rasquetti insistió en ese punto y expresó: “Es un proceso con reglas claras: se respeta la propiedad privada y se asegura que los propietarios reciban la compensación correspondiente.”

La construcción data de la década del treinta. Su origen estuvo ligado a proyectos industriales y comerciales que se interrumpieron con el paso del tiempo. La ubicación estratégica del predio lo transformó en un sitio clave para concentrar servicios judiciales y de seguridad. Según el proyecto, la iniciativa redujo traslados, agilizó gestiones y permitió recuperar un símbolo urbano de alto valor histórico.

En el cierre, la diputada sostuvo un mensaje dirigido a los vecinos de Cañuelas. Afirmó: “El Castillo vuelve a ser de Cañuelas. Es un orgullo haber impulsado esta iniciativa junto a Marisa y Gustavo, y que hoy podamos decir que la comunidad recupera un símbolo que estaba perdido.”