Ellos, los Radicales y la Salud Pública

Ellos, los Radicales y la Salud Pública

Estamos seguros que para ninguno de nosotros la Salud Pública es un tema menor, las pruebas están dadas por todas las medidas prepandemia que se tomaron para reivindicar el lugar central que ocupa en un espacio político que la entiende como uno de los puntales sobre los que se erige el Peronismo junto con la Educación y el Trabajo, siempre conjugados con un valor inclaudicable: La Justicia Social.

Pero ahora ante la bochornosa y repudiable “vacunación vip” salen los radicales, si es que aún se los puede seguir llamando así, a denostar al gobierno por lo que todos entendemos que es vergonzoso desde donde se lo mire y que ya costó la renuncia del ministro del área, quien además es un referente del sanitarismo nacional, el mismo que planificó con éxito todas las medidas anticovid en el país.

Ellos, los radicales, los mismos que siendo parte del gobierno de Macri avalaron la degradación del Ministerio de Salud para que apenas sea una Secretaría, algo que nos remonta al pre Peronismo ya que fue Perón en 1946 quien le dio el rango de Ministerio, algo que de un plumazo borraron sin ponerse colorados siquiera, a lo que como se sabe le sigue el desfinanciamiento y la reducción del personal.

Ellos, los radicales, aquellos que vieron con pasividad como se dejaron vencer arteramente 12 millones de dosis de vacunas que, en muchos casos, correspondían a la protección y resguardo de nuestra niñez, que por otra parte tenían en su momento un costo total de 1.400 millones de pesos, que no se equipara al daño irreparable que causó en la política sanitaria de prevención al dejar en absoluta indenfensión a millones de niños.

Ellos, los radicales que, de la mano de Vidal, también dejaron vencer en provincia 162 mil dosis de vacunas: “Mientras no se vacunaba contra el sarampión porque no había dosis, en el depósito de Melchor Romero había 162 mil dosis de vacunas vencidas, que estaban para desechar, sin cadena de frío. No sé cómo llamarlo, pero es desidia, desinterés absoluto. En medio de una necesidad estaba el recurso y lo desecharon”, sentenciaba el nuevo ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollán.

Ellos, los radicales que, de la mano de Vidal, dejaron 24 ambulancias abandonadas que estaban en los depósitos de los hospitales El Dique de Ensenada y San Martín de La Plata, pertenecientes a una compra de 50 ambulancias realizadas en 2017 y que nunca fueron pagadas y permanecían herrumbradas como una clara señal del interés que les despierta la Salud Pública y que no estuvo jamás entre sus prioridades.

Ellos, los radicales, que apoyando a “la leona”, asistieron con silencio cómplice al desguace del Hospital Regional “NK” mientras se llevaban el angiógrafo de manera furtiva, como los delincuentes, privando de este recurso indispensable y vital para un centro de alta complejidad que atiende la demanda de toda la región y que para ellos en su debido momento no significaron nada y le brindaron el respaldo político para que lo robaran.

Ellos, los radicales, que durante sus últimos años de gobierno en la ciudad no podían siquiera darle la comida a los internados, no tenían ambulancias propias y tercerizaban los traslados a precios onerosos y “sospechosos”, le pagaban los sueldos a sus empleados en dos veces y las horas extras fueron a saldadas por la gestión siguiente, el personal del Marzetti tenía más días de paro que de trabajo, siendo que era nuestro único proveedor de Salud Pública.

Ellos, los radicales y su desprecio por la Salud Pública, hoy quieren opinar creyendo que tienen derecho, solo para hacer politiquería barata, como un eslogan más de campaña, de esos que jamás cumplen.