Periodismo Militante

Periodismo Militante

Tengo el agrado de dirigirme a usted para pedirle tenga a bien considerar la publicación de esta nota en respuesta a la suya, en la que contrapone Periodismo y Militancia.

Al respecto, opino, con el mismo derecho que usted lo pudo hacer, que Periodismo y Militancia no tienen por qué ser necesariamente contrapuestos ni antagónicos sino que ante todo deben ser Transparentes, y esa transparencia se consigue únicamente denunciando públicamente desde dónde se opina y se escribe, a nivel Línea Editorial y a nivel personal, si es que la amplitud de criterio empresarial permitiera el disenso. Me refiero a qué posición ideológica, para que la relación con el lector –en éste caso- se construya en un marco de sinceridad intelectual.

Pero cómo no ligar ni hacer Periodismo y Militancia en un país donde el periodismo sufrió la intrusión troyana de otros intereses, encabezados por el Grupo Clarín y La Nación, y todas sus infinitas y tentaculares ramificaciones e intereses espurios, allanando territorios desde el campo periodístico hasta lograr la total funcionalidad a sus propósitos, tornándolo en un elemento volátil, capaz de modificar la estabilidad institucional, sosteniendo a distintos gobiernos de turno o generando el vacío, de acuerdo al impacto que las medidas económicas causen en sus múltiples inversiones, sin que se tenga en cuenta el bienestar común.

La prueba palpable está dada en la compleja relación que mantuvieron Clarín-Dictadura, romance idílico y perverso que depositó en Magnetto, como un tesoro de guerra -precio al silencio editorial-, el control de Papel Prensa mediante maniobras mafiosas, acusadas de tortura y de muerte.

Por qué no hacer Periodismo Militante si con el desembarco estratégico del Poder Económico en los multimedios se condicionó la lógica del funcionamiento propio de esta esfera de la realidad, de tamaña incidencia en la representación de la sociedad, con la manipulación de los contenidos, con el deliberado armado del menú noticioso, que en muchos casos al verlos, escucharlos o leerlos parece situarnos en un país distintos al que todos habitamos, al menos la inmensa mayoría del 54% que expresó su respaldo a este Modelo.

Por lo tanto, considero desde mi humilde mirada que fue fundamental la aparición de este denominado Periodismo Militante para contrarrestar la inyección constante de mentiras golpista e infundadas pergeñadas para herir al Modelo K y sin el mínimo interés por INFORMAR -acaso TN sea el paradigma que ilustra mis palabras-.

Así, con el Periodismo Militante, desde el uso cabal de las convicciones y en franca utilización de las mismas herramientas a las que ellos pueden recurrir, se contrapuso la otra Verdad, a la que conlleva el deliberado ataque masivo lanzado desde el Poder, esa otra Verdad que busca equilibrar un menú que siempre lo sitúa en clara desventaja ante la oferta Hegemónica, porque ¿cómo se construye Hegemonía teniendo en contra al 80 % de los medios de comunicación?

Por ello, surgió el Periodismo Militante, que se embanderó con los colores de este Proyecto Nacional y Popular, para decir las cosas de otro modo, sin la hipocresía del falsamente autodenominado: Periodismo Independiente, que agredió de forma sistemática las causales que sustentan al Modelo, mintiendo realidades, obviando conquistas y logros; pronosticando desastres que nunca ocurrieron, sin que el respeto hacia sus consumidores jamás los mueva a rectificar errores.

Desde la conciencia que se generó en estos programas de Periodismo Militante, se pudo desnudar que la labor de muchos encumbrados periodistas subyace ante los intereses del Poder Económico y, entre otras cosas, como un ejemplo de ello el pueblo pudo saber que CLARÍN MIENTE. En forma simultánea sus plumas fueron cuestionadas y perdieron ante la mirada del Pueblo ese manto protector que los encubría, desmitificando esa absurda construcción social del “gran diario argentino”, que lo elevó a un inmerecido estatuto de Veracidad, pacto que jamás respetó.

Ahora, yo me pregunto por qué se cuestiona tan enfáticamente esta práctica tan abierta, frontal y sincera del Periodismo Militante pero jamás se los ha visto, como hombres de los medios, golpearse el pecho celebrando y defendiendo la “Ley de Medios” o para despotricar en contra de la aberrante transformación del Grupo Clarín en la verdadera oposición, sin maquillajes y desangelados por los controversiales datos de las encuestas, claro, esto una vez que caían las acciones de los representantes de sus intereses: desde Lilita hasta Cobos, pasando por Duhalde y Macri hasta terminar con Don Hermes Binner, previo negociado con una papelera de Santa Fe.

Arrogarse desde el Periodismo la capacidad de decidir sobre los resultados de una elección parece al menos un gesto de soberbia pero pormenorizar su influencia sobre la opinión pública, sobre todo cuando se tocan los intereses de los grandes multimedios, es desentender su penetración social.

Cristina ganó; Scioli ganó y Arrieta hizo lo propio, pero en cada ámbito plantearon severas contiendas contra el poder y sus enquistamientos mediáticos. Basta como ejemplo, en Cañuelas, mencionar aquel hipotético Bingo que hoy mágicamente se convirtió en un Hospital Regional, sin que a nadie, del aventurado medio, se le caiga una disculpa pública para reconocer, al menos, que se trató de una falacia.

También, se me ocurre que sería justo reconocer públicamente, en un simulacro de MEA CULPA, que dista de la verdad la pretensión de vender el ejercicio Periodístico como algo impoluto, libre de pecado, despojándolo del bagaje de miserias y de egos que lo sustancian, a lo que se suma los precondicionamientos empresariales que lo limitan en ese intento que caprichosamente llamamos INFORMAR.

Por otra parte, las luces de las cámaras transformaron a algunos Periodistas en fenómenos mediáticos, quienes, tal vez por esas luces, se sienten Estrellas de Cine en los set de filmación, olvidando su primigenia razón de existir: El Periodismo. De esta manera, intentan posicionarse en lo más caliente de las pantallas para no perder el lugar al que arribaron, a cualquier precio. Y en ese trajinar pasillos, buscando aire se olvidan muchas veces los principios éticos que rigen la profesión y tal vez la vida.

Periodismo y Militancia no refiere únicamente a una lapicera y una pancarta, en cada mano; mas bien refiere a expresar con orgullo y sin el falso rótulo de “Independiente”, la adhesión racional e inteligente a un proyecto que puso de pie a la Argentina en el contexto de las naciones, mejorando indicadores socioeconómicos de manera ininterrumpida durante estos 8 años con logros que sería redundante enumerar, a pesar de que algunos sostienen que “sólo se trató de un viento de cola”.

A esta práctica militante usted -y tantos otros- se la atribuyen al rédito económico, es decir “por amor a la Pauta” y no por amor a la Patria, por lo que presumo que sólo se puede ser fiel defensor de Néstor y Cristina, de Scioli como de Gustavo y Marisa pauta de por medio. Entonces, en esa caprichosa separación enrolan: de un lado a los “probos” y del otro a los meros “mercenarios”. Planteado así, como yo lo hago, parece una exageración pero se desprende de sus argumentos que es lo que se intenta dar a entender.

Supongo, que como en cada ámbito de la realidad, la gente demuestra su Honestidad, sus Principios y sus Valores en cada acto y como sujetos de derechos pueden expresar su voluntad y su ideología sin que por ellos se los menoscabe ni sean víctimas de discriminación o persecuciones, cuestión que descarto de su persona.

De igual modo, le indico que los Peronistas históricamente han sido objeto de persecuciones, de proscripciones y de muerte, sin que nadie se considere una “víctima” para sacar ventaja de ello, es parte de la rica historia que nos constituye. Tal vez, deben haber algunos que acompañan esta causa desde una lógica comercial, que yo no juzgaré, pero “Mercenarios” participan en todos los bandos, lo que sí considero es que este Proyecto Nacional y Popular alberga mayoritariamente a militantes consecuentes, movidos por la esperanza de construir una Argentina: Libre, Justa y Soberana.


En otro orden de cosas y dando por concluida mi respuesta, creo que el canto: “el que no salta en radical”, obedece al folklore político de los festejos, Yrigoyen, a quien la historia reivindica como un gran presidente de carácter nacionalista, hubiese estado de este lado del río, con quienes defienden este Modelo precisamente NACIONALISTA, aunque saliva hubiese tragado al ver otras cosas que hoy suceden en el Radicalismo.