Sin antojeras, verían mejor

Sin antojeras, verían mejor

Por Raúl E. Valobra

Llegan hasta, hasta la puerta pero no se atreven a entrar, los encendidos discursos televisivos que vemos a diarios en esos pseudos debates donde suelen sentar 6 acérrimos oficialistas y un opositor para aplicarle a rajatabla el corporativismo que en definitiva es en defensa de la millonaria pauta, botín por el cual matarían a cualquiera, que podríamos llamar soborno, coima, prebenda, como mejor nos parezca.

Decía que debaten sobre el país, miran desde esa anteojera incómoda que impide ver un costado sustancial de la realidad, solo ven la otra mitad, la que les sirve a sus argumentos forzados y plagados de excusas que desembocan en la “pesada herencia” y “se robaron todo”.

¿Saben por qué vivimos en una sociedad cada día un poco más violenta? sería bueno que pudieran razonar sobre la desigualdad social que crece día a día, la exclusión del sistema de gran parte de los argentinos, la concentración de riqueza por unos pocos, la falta de empleo, la ausencia de definiciones por parte del Estado en las apremiantes cuestiones estructurales de pobreza.

Baja el consumo de leche, sube la venta de las 4 x 4, baja el consumo de carne, sube la venta de champagne; y así podríamos seguir cotejando estos números que avergüenzan a cualquiera que intente ofrecer una defensa de este gobierno.

No se puede discutir sobre seguridad si no discutimos JUSTICIA SOCIAL, no podemos discutir sobre seguridad si no discutimos sobre la DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA, no podemos hablar sobre seguridad si hay pibes que hoy no van a comer, que tienen más cerca al paco que un libro, hablan más con un dealer que con un maestro, son escuchados por un narco más que por un policía.

Tanta codicia, tan ambición, los empuja afuera de todo sistema que pueda considerarse justo; gran parte de ellos se sienten fuera de la sociedad, abandonados, excluidos, marginados; mientras tanto nos preocupamos por diseñar políticas de represión y castigo más severas para atenuar las consecuencias, olvidando de atacar las causas que justo están en esa mitad de la realidad que no te dejan ver tus anteojeras.