Sobre el Coronavirus y los adoradores del Mercado

Sobre el Coronavirus y los adoradores del Mercado

Por Rául E. Valobra

Hace apenas un par de años eran fanáticos defensores del desmembramiento del Estado, en muchos casos sin tener noción del porqué, solo porque se lo repetían a cada rato en Clarín, TN y radio Mitre, entre otros.

Y en ese desguace extraordinario que pregonaban se llevaron puesto hasta el Ministerio de Salud, en ese afán de cederle territorios sagrados a los nuevos dioses del Mercado, que anunciaron como nuestra salvación.

Asociaron sádicamente, Estado con populismo, populismo con asistencialismo, asistencialismo con clientelismo, todo el día machacaban con esas variables, entendiendo la intervención del Estado, como algo negativo.

Pero la dinámica propia de los sucesos desnuda el talante de las falacias sostenidas por los adoradores del Neoliberlismo, aquellos que solo ven negocios donde el Estado ve personas con distintas vulnerabilidades.

El Coronavirus puso sobre el tapete la acuciante realidad sanitaria de los países entregados al beneplácito del liberalismo económico, desatendiendo las necesidades propias del conjunto de la sociedad.

Y aún así, expuestos en toda su condición de miserabilidad humana, solo buscan el lucro con la medicación y los elementos de prevención, ni la tragedia los priva de estimar ganancias en cada circunstancia.

Y en ese derrotero de locura que desató el Coronavirus, Cuba, otra vez Cuba, nos da el ejemplo de humanidad y de altruismo, enviando a sus médicos, desarrollando vacunas, recibiendo un crucero con infectados.

No fue Alemania, ni Francia, ni Inglaterra, no fue EE UU ni Japón, fue esa Cuba que tanto atacaron durante décadas, esa que acorralaron y asfixiaron con el bloqueo, sin embargo, nuevamente les da cátedra de humanidad.

Para aquellos que veían en el régimen Castrista la encarnación misma del demonio, aquí tienen un buen argumento para empezar a releer la historia y armar un nuevo campo semántico alrededor de ciertos temas.

Es el Estado el que te cura, te previene, te protege, mientras los privados solo evalúan las pérdidas cuantiosas de la pandemia, es el Estado, al que ahora algunos trasnochados liberales vuelven a golpear sus puertas.

El coronavirus puso en jaque a los mercados del mundo, por ello, los clichés en favor o en detrimento del mercado pierden sentido ante la avasallante realidad que nos desestructura de esquemas previos de representación.

Viva el Estado, salud por su intercesión en pos de diluir las asimetrías sociales, para corregir las brutales diferencias que propicia el Mercado, ese dios en decadencia que aún no da respuesta al brote mundial de coronavirus.