Traición a la historia partidaria

Traición a la historia partidaria

Por Raúl E. Valobra

Cuando lo quisieron presionar a Alfonsín, don Raúl, el auténtico, asegurando que la política se había "derechizado", el expresidente radical sin titubear un instante sostuvo con voz firme: "bueno entonces preparémonos para perder elecciones".

Crispa un poco ver que algunos oportunistas se suben a la riquísima historia del radicalismo para sentirse parte de ella y hacer campaña bajo ese escudo, debe saber el ciudadano que de la mano de las políticas de Macri y Vidal no tienen un mínimo de acercamiento y representan intereses opuestos.

Desde Alem en adelante la UCR fue un símbolo de la política en favor de la gente, en beneficio del pueblo, de la democracia y las instituciones, enfrentando los tentáculos del poder, así también lo entendieron Yrigoyen, Illia y Alfonsín.

Ayer un candidato de Cambiemos se subió a la gloria del Radicalismo para que actúe de paraguas mientras pregona y propone políticas de DERECHA QUE VAN EN CONTRA DE LAS RAÍCES PARTIDARIAS y son recetas estrictas del mercado y el otro candidato de las PASO es igual -o peor-.

La traición de Ernesto Sanz caló hondo en algunos de sus correligionarios y hoy, despilfarrando el escaso prestigio histórico que sobrevivió a De la Rúa, son apenas apéndices del poder económico que representa Macri.

Estos vecinitos con apariencia de "monaguillos" son los eslabones comunales que luchan para se sigan aplicando los tarifazos, se endeude el país, cierren empresas, aumente el desempleo, la gente se muera en la calle, en última instancia.

Hay que decirlo no es otra cosa, no proponen otro método ni se atreverán nunca a desdecir a sus amos, ya que esa es la relación que se establece entre Macri-Vidal y el resto, porque no lo hicieron por ejemplo cuando la gobernadora desmanteló el Hospital Regional.

Alfónsín Illia, Yrigoyen y Alem escupirían en la cara de esta gente, por desprecio, porque son parte de los que se sirvieron de la historia del partido para lograr un "puestito" u obtener un "carguito", fruto del engaño con que engrupieron a cada vecino.