Masacre familiar en el Primero de Mayo acabó con 3 muertos

Masacre familiar en el Primero de Mayo acabó con 3 muertos

El tremendo caso de violencia de género sucedió este martes por la noche en una casa de Newbery al 380 del barrio Primero de Mayo, a metros de la sede de la Sociedad de Fomento.

El feroz asesino fue identificado como José Avelino Naón, según trascendió se trata de un exmilitar de 60 años de edad, que llegó alrededor de 20.45 al domicilio donde desde hacía un tiempo se alojaba su ex esposa, María Alejandra Giménez Díaz, con la clara intención de matar a todos.

De acuerdo a la información recogida en la escena de la masacre, al momento de irrumpir el expenitenciario se encontraban cuatro personas adultas y dos menores dentro de la vivienda, fue entonces que luego de una acalorada discusión el asesino desató allí la brutal matanza familiar y luego se quitó la vida.

Las víctimas fatales fueron identificadas como María Alejandra Giménez Díaz (58); Edgardo Álvarez (34), propietario de la casa, hijo de un matrimonio anterior de María, su mujer junto a sus dos hijas fueron las únicas sobrevivientes y finalmente el propio José Avelino Naón; José Oscar Naón Giménez (20) -hijo en común del agresor y la mujer asesinada- fue herido gravemente.

El femicida habría violado una restricción perimetral dispuesta por la justicia para impedir que se acercase a su expareja. “Se habían separado hace dos o tres meses. Entró, mató a la ex mujer, al hijastro, hirió al hijo en el pecho y después se mató él con un tiro en la cabeza", narró un vecino.

María Díaz estaba viviendo desde hace unos meses en la casa de su primer hijo, donde tenían planeado empezar a construir un departamento para rehacer su vida lejos de su exmarido. Edgardo Álvarez, habría consentido esta mudanza a la propiedad del matrimonio, esa decisión le costó la vida, porque Naón lo fulminó en el comedor con un disparo en la frente, Yanina, la pareja de Edgardo, fue testigo de la llegada furtiva del ex militar, estaba allí con sus dos hijos y huyó. Volvió para ver a toda su familia muerta y ensangrentada. En shock, corrió a refugiarse a lo de un vecinomientras sus niñas con la madre huían despavoridas dejando atrás a su padre herido mortalmente.

Uno de los vecinos que intentó socorrer a las víctimas relató a los medios que al escuchar las detonaciones corrió inmediatamente hacia la casa de la masacre “pensando que se trataba de un asalto”. Al acercarse vio “arrancar a un auto pequeño de color blanco (Fiat Uno) de la escena del horror, que podría tratarse de un remis o un cómplice del atacante, que luego del trágico desenlace se marchó lentamente del lugar.

“Al entrar por el frente del domicilio”, este testigo del hecho consumado se topó “con un reguero de sangre” y con María Giménez y Edgardo Álvarez, “tendidos en el suelo, ya sin vida”. Al girar la vista divisó “al atacante agonizando con un disparo en la cabeza”.

Mientras conservaban la escena, a la espera del arribo de los peritos, el personal policial y la DDI no habían encontrado aún el arma que terminó con las tres vidas y herido a una cuarta, que presumiblemente se hallaba debajo del cadáver del asesino.

José Naón (hijo), hijo del matrimonio de unos 20 años, fue encontrado “en el garage con un tiro cerca del hombro, arriba del corazón y estaba muy comprometido”, según indicó el primer vecino que ingresó a la vivienda. Posteriormente el personal sanitario informó que fue derivado con un delicado estado de salud al Hospital de la Cuenca Alta Néstor Kirchner.

Por último, la esposa de Edgardo Álvarez pudo escapar de la escena y resguardar a las dos hijas porque le suplicó al infame asesino que no la mate “porque tenía que criar a las nenas", y con ellas de la mano lograron salir corriendo y salvar sus vidas mientras Edgardo quedaba en el piso muerto de un disparo en su rostro.