Mi adiós a Hebe

Mi adiós a Hebe

Se ha ido una de nuestras más enormes referentes, la que no tuvo un solo día de renuncia ni claudicación, la que no vaciló jamás ante los infames traidores, cipayos y mercenarios.

Se ha ido a recuperar tantos abrazos y caricias pendientes, al cabo de ausencias que le significaron huellas profundas en su alma y que fortalecieron el temple de su coraje.

Se ha ido con su pañuelo blanco extendido como alas pero nos deja el ejemplo de su existencia, la abnegación y el carácter invencible, nos quedamos con este legado inmensurable.

Se fue Hebe, se había ganado un descanso, la incorregible, transgresora y valiente, con ese dolor callado que transformó en un inagotable manantial de Amor, para derramarlo entre nosotros.

"Hay un modo Hebe de actuar en la vida y excede el maquillaje de lo ficcional y oportuno, trasciende lo que es meramente correcto"

El vacío que deja en nosotros es irremplazable, recorre los contornos del ser, nos interpela y desafía, para que cuando se la nombre y se la evoque sea desde lo más alto de los ideales y no desde el mercadeo ideológico, al que muchos recurren para saldar una necesidad material más que para plasmar sus ideales.

No se trata de tener una o mil fotos con ella o cerca de ella para creer que con eso alcanza para mirarse en ese espejo, para nada, se trata de militar cada día como lo hizo Hebe, con coraje, sin oportunismos ni rindiendo culto a la obsecuencia, sin confundir la lealtad con la conveniencia personal.

Se trata de abrazar nuestra causa con la dignidad que Hebe nos legó y nos dejó como herencia sagrada para que nos sirva de ejemplo, desde su renunciamiento absoluto y las convicciones inquebrantables, sin especulaciones ni midiendo resultados.

Hay un modo Hebe de actuar en la vida y excede el maquillaje de lo ficcional y oportuno, trasciende lo que es meramente correcto, es un modo auténtico sin dobles discursos, que no muchos están dispuestos a sostener, por eso digo que está bien recordarla, despedirla y rendirle un justo y merecido homenaje pero lo mejor sería revisar nuestras conductas para saber si nos sabemos capaces de alzar sus banderas.