Un nuevo Peronismo de cara a la gente

Un nuevo Peronismo de cara a la gente

Raúl E. Valobra

 

“Necesitamos políticos que se parezcan a la gente”, sostuvo Jorge Rachid en un reportaje radial que le realizara hace unos días, qué es eso de ver la vida de algunos de los políticos de nuestro espacio como si perteneciesen a la farándula más que a un movimiento del campo nacional y popular, de observarlos en sitios glamorosos y no en una sociedad de fomento, un club o un merendero, cómo es posible el Peronismo con pulseritas de admisión, salones VIP o lugares fastuosos que nada tienen que ver con nosotros ni con nuestra historia.

La identificación entre el Peronismo y la gente es una construcción que demanda tiempo, que solo se da a través del contacto constante y no en períodos electorales y ese contacto debe generar una concordancia, cierta afinidad, no debe ir por el camino de la admiración estética a través del vestuario o suntuosidades, el afiliado peronista debe poder mirarse en sus dirigentes, reflejarse; la búsqueda de cualquier otro efecto de carácter cuasi cinematográfico para construir o mejorar la imagen de los candidatos o funcionarios es alejarnos de nuestras raíces.

La sustancia que le da vida al Peronismo es el Pueblo y ese Pueblo necesita que sus representantes puedan pensar y sentir como ellos pero además debe haber entre ambos cierta tangibilidad y simetría, eso no se logra con políticos ricos y un pueblo pobre, los “Insaurralde” abundan y en este caso tuvo que ser denunciado por un escrache electoralista de la oposicion, al que nuestro espacio político reaccionó con gesto de “asombro” ante un acto flagrante no tanto de corrupción como sí de una asquerosa ostentación, mucho más cuando esa irresponsabilidad sopesó como un contundente elemento negativo en las elecciones.

Necesitamos más Peronismo de peronistas, sabemos que no alcanza, que a muchos enamoramos y otros nos aborrecen, pero vayamos con nuestras banderas, en todo lugar más allá de las circunstancias, sumemos a quienes estén en sintonía con los ideales que nos trajeron hasta acá, comienza una nueva etapa, un nuevo tiempo que demanda otras respuestas, que no solo puede atender las urgencias de una derrota devastadora sino que debe enfocarse también en el futuro para saber cómo erigirse en la verdadera opción política de cara a un escenario aún imprevisible pero que muchos ya podemos imaginar.

Enamoremos de nuevo a ese Pueblo, al que entiende que le dimos la espalda gobernando, por lo que ellos expresaron su frustración, su bronca, su alejamiento, votando a la peor derecha, con un voto suicida que solo se entiende desde el despecho ante nuestra traición y su desamparo, empecemos por una conducción permeable al diálogo, que sepa atender las inquietudes que podamos trasladar, donde primen los intereses colectivos más que los posicionamiento personales, donde las necesidades de la gente sea el eje prioritario sobre el que giren nuestras políticas, donde la palabra, cara a cara, valga más que mil imágenes.