Carta y poesía por los 100 años del natalicio de Evita

Carta y poesía por los 100 años del natalicio de Evita

Por Raúl E. Valobra

 Qué difícil es escribir algo novedoso de una persona sobre quien ya se ha escrito y dicho todo, entonces lo que se pueda elaborar pierde brillo y espontaneidad, pierde sorpresa, porque ya fue abordado por alguien en otro momento, para expresar también lo que sentía por Evita. Ella, la mujer más determinante de nuestra historia, heroína de los plebeyos, estandarte del Peronismo que trascendió con su fuego los límites propios de las ideologías y se instaló en la memoria colectiva como un símbolo que representa al Pueblo.

Acaso sea Evita el mejor ejemplo de lucha inclaudicable a favor de los ideales que se pronuncian, situada siempre en el eje de la coherencia, sin el mareo que la altura del poder suele darle a muchos, ella llegó al lugar que el destino le tenía reservado, vino a cambiar la historia de nuestro tiempo al lado del hombre más trascendente de nuestra Patria, al que amó y acompañó aun cuando tuvo que afrontar el renunciamiento a sus aspiraciones políticas, víctima de un asfixiante patriarcado que imperaba en esa época.

La atravesaba un fuego que nunca antes se pudo observar en otro político, su amor por los humildes fue el motor que la empujó hasta derribar todas las murallas de aquella sociedad anquilosada por las asimetrías sociales naturalizadas y que encontró como correlato la decisión política de Perón, el hombre que cambió para siempre la escena política nacional, atreviéndose a enfrentar al Poder para otorgarle derechos a los trabajadores.

Solo ellos sobreviven al olvido inexorable, no sobreviven los golpistas dictadores asesinos de la Fusiladora. No sobreviven los engendros del odio que arrasaron con toda la simbología de ese gobierno que trajo por primera vez Justicia Social a la Argentina. Solo ellos se oponen al óxido implacable del tiempo que corroe y derruye la memoria de los grises mercaderes que habitaron el poder. No sobreviven los traidores que entregaron la paz de sus conciencias por la infamia del dinero. No sobreviven los inmorales que esclavizaron durante décadas las utopías del Pueblo.

Evita, nuestra bandera, nuestro escudo, nuestra canción. Evita, jamás olvido… jamás, mientras a este Pueblo lo habite la gratitud, la eterna gratitud por tu sacrificio, en nombre de cada descamisado de la Patria.

No Diré Tu Nombre

 

No diré tu nombre.

-acaso sea preciso-.

Sin embargo,

retomaré las llamas

inextinguibles de tu fuego

contagiosas de los ideales

que encarnaste,

roja de pasión

                           ferviente de deseos

segura de sostener

la voz del pueblo

-que sólo en tu empeño

obtuvo respuestas-.

 

No diré tu nombre.

Diré que tu empresa

representa la eterna confrontación

del hacha y el escudo

la ciega embestida

del mar contra las rocas.

 

Tu lucha,

portadora de mensajes

aún nutre a los desprotegidos

para enfrentar

el poder de los soberbios.

 

Tu lucha,

ambiciosa de imposibles

significa desterrar

de los pasillos de la patria

a los mercaderes del futuro

a los traficantes de miserias.

 

Tu memoria,

es la bandera

que portan los sometidos

rumbo a la contienda

tu voz los recorre

tu ejemplo los empuja

tu coraje es la huella

de la que no pueden apartarse.

 

Tu memoria,

como un rayo

atraviesa

                  las fronteras del tiempo 

los alimenta

                        los reconforta

                                                   les da vida

cada día con mayor fiereza.

 

Hasta tu tumba,

llegarán un día

                             los “vendepatrias”

a pedirte perdón,

de rodillas

                      ante la derrota

-pequeños usurpadores de la Historia-.

 

Hasta tu tumba,

llegarán un día

a llorar por los hijos perdidos

y los sueños rotos

por la masacre de las injusticias.

 

Entonces,

con lágrimas

                          pronunciaré tu nombre

gritaré tu nombre

                                    con dolor en la garganta

porque volviste para ser millones

para iluminar

                          los senderos de la Patria.

 

                                 30/09/04