PARA LOS FALSOS MORALISTAS DEL FACEBOOK

PARA LOS FALSOS MORALISTAS DEL FACEBOOK

Por Raúl E. Valobra

Quiero reflexionar sobre algunas cuestiones, propias del momento que nos toca vivir, la realidad que nos interpela, con el irreversible grado de incidencia que tienen sobre nosotros.

Ayer miraba que los machistas de siempre, los patriarcales encubiertos, rescataban algunas imágenes, de las manifestaciones del colectivo femenino por sus derechos.

Me pudren esas lacras que solo muestran en sus recortes y comentarios a mujeres atacando a una autobomba, en tetas frente a la policía; o pintando leyendas contra alguna pared.

Pedazo de mierda, cuando las matan qué ponés, cuando las violan qué ponés, cuando las descuartizan qué ponés, cuando las queman vivas qué ponés, cuando les tiran ácido qué ponés, qué ponés en tu muro moralista de mierda.

Qué ponés cuando muere una adolescente de escasos recursos por un aborto clandestino, cuando las muelen a golpes en el maltrato naturalizado de una sociedad asquerosamente machista.

Das asco, vos y todos los que piensan o actúan como vos, creyéndose buenas personas, con patente de bondad y el estigma de las apariencias por encima de la esencia del ser, de donde emana un hedor nauseabundo, pestilente.

Tan preocupaditos por una normalidad de superficie que oculte el horror y el maltrato que se ejerce sobre el género femenino, eso sí con mujeres vestidas, paredes limpias aunque haya derechos abolidos por el patriarcalismo infesto.

Tu mirada obtusa y retrograda actúa cual si fuera la punta de una lanza que se hunde con fiereza en cada mujer, en cada derecho de las mujeres, las viola, las mata, las quema, las golpea, las mutila.

Por eso necesito redactar este desagravio de género, porque yo me bajo de tu cinismo perverso, yo me corro de tu intento infame de perpetuar la barbarie institucionalizada de una realidad inapelable que debiera avergonzarnos.

Yo apoyo cada manifestación, reclamo y reivindicación del género femenino y pido disculpas por todo los vicios que arrastro culturalmente y que aún no reeduco en el devenir de la coexistencia social.