Néstor Kirchner - 10 años de ausencia

Néstor Kirchner - 10 años de ausencia

El nuevo milenio nos acercaba su voz patagónica, reclamando convicciones a una clase política que había hecho estallar el país, con las mismas recetas neoliberales de siempre, la sociedad al borde de la desintegración misma pedía “que se vayan todos”.

Y llegó él, sobrado de templanza y coraje, abriendo caminos, caminos nuevos, en un país al que habían querido derrotar los enemigos de afuera y los enemigos internos, que siempre fueron aliados estratégicos de los primeros; y se plantó frente a ellos.

Traía en sus palabras las utopías dormidas de una generación diezmada arteramente en la noche negra de última dictadura, él los acopiaba en sus políticas de Estado, los resumía, los representaba, supo que llegar hasta ahí significaba darle sentido a aquella lucha de cada compañero, de cada militante que lo dio todo para que florezca un país mejor, sabiendo que la patria es el otro.

Nos empujó a volver a creer en la política como la única herramienta posible de toda transformación social positiva, en la militancia como el ejercicio más honesto y pragmático para asegurar la consecución de cualquier proyecto político garantizando la certeza de sus rumbos con el aporte de una mirada comprometida con la realidad y el futuro.

Apenas 7 años supimos de ese hombre venido desde los mismísimos hielos y vientos del sur, vaya paradoja y casualidad, 7 años como Evita, tan suficientes para encender sus legados por el resto de los tiempos, Néstor fue quien nos corrió el velo de la política para interpelarnos, para que nos convenzamos sobre qué lado de la historia debíamos ocupar.

Por él sabemos que los enemigos de la patria no siempre residen en el norte, algunos habitan en Clarín o en La Nación, por él comenzamos a dar la batalla cultural en todos los frentes y a recrear esa olvidada corriente del pensamiento nacional dejado de lado necesariamente por los gobiernos prexistentes y así le dimos sustentos nuestro Proyecto Nacional y Popular.

10 años de su ausencia, dolorosa ausencia, que nos encuentra nuevamente reconstruyendo un país devastado por la derecha neoliberal, como si fuese un castigo a la desmemoria, revivimos el calvario de aquel 2003, cuando Néstor llegó a la Rosada, cada lucha que dio persiste en nosotros y por él debemos seguir de pie, llevándolo como bandera para construir esa Argentina que nos merecemos.

Néstor sigue vivo en cada militante, en cada uno de nosotros, enseñándonos a conjugar el verbo compartir, a practicar la solidaridad, a sentir empatía por cada hermano de este suelo que nos necesita y mientras nosotros sigamos siendo capaces de tenerlo presente en nuestros ideales, podremos entonces darle sentido a los sueños suyos y de todos aquellos que dieron su vida por una patria justa y soberana.