LA ABSURDA MARCHA DE LOS QUE PERDIERON LA BRÚJULA

LA ABSURDA MARCHA DE LOS QUE PERDIERON LA BRÚJULA

En medio del dolor por la pérdida irreparable de un joven de nuestra ciudad, tan querido y respetado; en medio del duelo familiar, algunos trasnochados y trasnochadas, que acumulan sed de protagonismo, quisieron armar una marcha reclamando “justicia”, hasta pasando por encima de la voluntad familiar de la víctima, quienes plenos de templanza, se apartaron de tal hecho y desestimaron su asistencia a la misma.

El suceso acontecido el domingo pasado nos conmovió a todos, es tan difícil interpretar la muerte cuando ocurre de manera tan injusta e imprevista, debo decir que conocía de hace muchos años a Guillermo y a su hermano, Fabián, de muchos lugares en común que compartíamos, de gente que nos vinculaba, de actividades como el gimnasio, en otro momento, debo reconocer el dolor, el estupor al leer la noticia, pero mucho más con el correr de las horas, por lo indigerible de la noticia.

Desde ese dolor escribo, con respeto por su memoria, lamento demasiado lo aciago del destino, sé que no merecía el trágico final que lo aguardaba el domingo, en un brutal y cobarde ataque que sin duda debe ser castigado con todo el peso de la justicia, sin atenuantes que morigeren la condena, porque como sociedad nos merecemos esa protección, ese resguardo de los valores con los que deseamos seguir viviendo, más allá de las distintas variables que nos asuelan.

Ayer, los “organizadores” de la marcha pidiendo “justicia”, tal vez perdieron la brújula, porque justicia -en todo caso- debe reclamarse en la fiscalía a cargo, o tal vez en la Comisaría, pero en este caso tanto la policía con la fiscalía a cargo, actuaron con absoluta premura, y los dos protagonistas del ataque están detenidos, por eso uno se pregunta: ¿cuál era la verdadera intención de los organizadores de ir con la marcha a las puertas de la municipalidad? ¿qué segundas intenciones esconden y utilizan de manera asquerosa, el dolor de una familia para concretarlas?

De todos modos, la convocatoria fue un rotundo y absoluto FRACASO, pero no perdamos de vista a estos personajes capaces de carroñar para saciar sus ansias de protagonismo, aunque lo logren de la peor manera: por el bochorno, en este caso hasta repudiados por los mismos familiares del crimen que ellos utilizan como bandera, como un caballo de Troya, para propósitos inconfesables expuestos en la rápida resolución de este caso y que dejan sin sentido la marcha.

Es prudente observar el aumento del delito juvenil, el avance de distintas modalidades que no solo responden a las intenciones propias de los protagonistas, también es necesario hablar de variables complejas que intervienen: el fácil acceso a las drogas, la falta de proyectos sociales de contención; el creciente desempleo; la disolución de la familia como eje de formativo de valores; la catastrófica situación económica del país.

Nada de lo que se enumera anteriormente, intenta ser un justificativo, pero sin dudas debemos auscultar esas variables para poder entender y atender los motivos y condiciones que hacen que los delincuentes sean cada día más jóvenes, bajo la premisa nadie nace “chorro”, nadie nace “asesino”, es la sociedad que por acción y por inercia permite que sus generaciones futuras crean sin ningún pudor que se gana más de dealer que en cualquier trabajo honrado, sin que eso siquiera genere ninguna crisis de valores.

Las soluciones se lograrán sincerando argumentos, sin estigmatizar la pobreza, garantizando igualdad de oportunidades y con una sociedad que pueda abrazarse a la justicia social, lejos de estos modelos donde el perro de los ricos come mejor que los hijos de los pobres.