Alberto y la gran cortina de humo libertaria
Lic. Raúl E. Valobra
Desde Bill Clinton hasta Silvio Berlusconi, pasando por el mismísimo Donald Trump, todos ellos son expresidentes que enfrentaron acusaciones por acoso y/o abuso sexual, sin que nadie en el mundo se horrorice ni escandalice por ello, en algunos casos con fallos bochornosos para protegerlos.
Pero acá la gran cortina de humo para el desastre económico del país se llama Alberto Fernández, sobre quien pesa en su contra una grave acusación de violencia de género, también aparecieron fotos y videos para estigmatizar a terceros que no guardan relación alguna con la causa.
Del oro a Inglaterra no se habla, de los aumentos de las tarifas no se habla, de la inflación dibujada tampoco pero sí hablan del aumento de los Senadores porque a ellos también hay que exponerlos, es una buena manera de vaciar de sentido las instituciones para avanzar sobre nuestros derechos.
Nada mejor que dilatar el descrédito de la política, sobre todo en un momento donde la realidad económica nos interpela con acuciantes estadísticas sobre los índices de una pobreza que ellos mismos desmadraron en forma criminal y a la que con plena crueldad ni siquiera asisten desde el Estado.
El verdadero problema del país no pasa por la dieta de los senadores, pasa por la aprobación de Ley Bases, la implementación de RIGI, las paritarias con techos, la licuación de las jubilaciones y pensiones, la destrucción de Estado, la entrega de recursos, el aumento del desempleo, la insensibilidad social.
Yo no me trago esa pildorita con la que te quieren vender su “honestismo” incomprobable porque renuncian a tales aumentos pero por detrás son financiados para favorecer los más oscuros intereses, a quienes debe complacer y beneficiar desde el gobierno, con la facilitación de negociados y prebendas.
El político debe ganar bien, en cualquier contexto, en relación directa con la realidad circundante, pero Milei es un cínico demagogo al denunciar a los senadores obviando que condenó al hambre al conjunto del país con sus políticas de empobrecimiento mientras vive de las dádivas de sus amigos.
Es posible que la crisis generalizada en la que está sumergido el país haga ver como oprobioso la dieta de los legisladores pero tan solo por la precaria condición de los salarios de los trabajadores ante los criminales aumentos que sufren todos los precios en general, gracias a Milei y Caputo.
Mientras sientan en el banquillo de acusados a Alberto Fernández para condenarlo, los precios siguen su ascenso incontenible, el oro sale de paseo a Europa, las empresas licencian y despiden obreros, el Estado se reduce a su mínima expresión y millones de niños comen una sola vez al día.













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