Crecen los rumores sobre la expropiación del Castillo de Cañuelas
El histórico Castillo de Cañuelas podría ser expropiado por el Estado. Se trata de un histórico edificio de 1932, que fue sede de la empresa FINACO, que junto a La Martona hicieron de Cañuelas la cuna de la industria láctea argentina. Valuado en 3,9 millones de dólares y con una ubicación privilegiada, está en la mira del municipio que busca convertirlo en un Polo Judicial, de Seguridad y de Tránsito Municipal.
El Castillo de Cañuelas es propiedad de Nilda Aquino Arzamendia, está ubicado en la ruta nacional 3 y la ruta nacional 205, en una de las entradas principales de Cañuelas. Hasta hace poco, estuvo a la venta, pero fue retirado desde que los dueños, conocieron por los medios, el proyecto de expropiación fue impulsado por Marisa Fassi, intendenta de Cañuelas, y presentado por la diputada bonaerense Ayelén Itati Rasquetti del Frente de Todos.
Es una propiedad de 4.861 metros cuadrados. Consta de cinco pisos con una superficie de 1804 metros cuadrados en planta baja, 1498 metros cuadrados en primer piso, 1219 metros cuadrados en el segundo, y 175 metros cuadrados en el tercero, cuarto y quinto, con un subsuelo de 600 metros cuadrados, según explica el aviso que aunque ya finalizado, sigue online.
La historia del Castillo de Cañuelas
En la planta de FINACO se producía leche en polvo y huevo en polvo que en 1943 se exportaba a Europa. “La planta, que llegó a contar con más de 400 empleados, tenía capacidad para procesar 80 mil litros diarios de leche y de 70 a 80 mil docenas de huevo. También fabricó dulce de leche comercializado bajo la marcha “Che Roga” (´mi casa´ en guaraní); mate cocido con leche “Yerbalet” y “Matelet”; cacao “Yumil” y “Ski-Sito”. Asimismo, elaboraba una línea de productos denominaba “Khiber” que incluía té en hebras, dulce de batata, dulce de membrillo, jaleas y mermeladas”, conto InfoCañuelas.
La planta ya fue expropiada por el gobierno del General Juan Domingo Perón, hasta el año 1961 en el que el presidente Arturo Frondizi le restituyó la planta a sus dueños. Cuatro años después presentó la quiebra y la propiedad fue rematada, estuvo abandonada tres décadas.
En 1986 el inmueble fue adquirido por el empresario Néstor Corsi, en ese entonces esposo de Nilda Aquino Arzamendia, quién soñó con hacer “el principal museo de autos clásicos de Sudamérica con exposición de distintos modelos y un parque de plantas tropicales. Incluso se planificó una cadena de montaje de un Ford T similar a la que ideó Henry Ford en Estados Unidos”. Luego se separaron y no avanzó, se convirtió en un tenedor libre y más tarde una bailanta. Corsi vive en Capilla del Monte, Córdoba.
La diputada provincial Ayelén Itati Rasquetti, del Frente Renovador, en junio del 2022, presentó un proyecto para pedir que se declare de utilidad pública y sujeto a expropiación el Castillo. La intendenta de Cañuelas, Marisa Fassi adjuntó una carta reforzando el pedido. El 14 de junio del año pasado entró en la Comisión de Tierras y Organización Territorial. Falta que vaya a Legislación general, presupuestos e impuestos y asuntos constitucionales y justicia.
El heredero del Castillo
Martín Corsi, hijo y heredero de Nilda Aquino Arzamendia, contó que se enteró del proyecto por InfoCañuelas. El hijo de la dueña del Castillo de Cañuelas dijo: “Se que el municipio y el Estado nos quieren expropiar, ya nos hicieron mucho daño y perjuicios en los últimos años. Nos pusimos a derecho y esperamos que se pronuncien. Retiramos la propiedad de la venta. Estamos encantados de poder ayudar al Estado para mejorar las cosas en el país, pero me parece raro que no me hayan contactado. Estuve en el Consejo Deliberante por otros intentos de apropiación ilegítima. Soy profesional, hago desarrollos inmobiliarios y educativos, les dije que me ponía a su disposición y nunca me contactaron”.
Nadie sabe que será del futuro de este emblemático Castillo, casi un faro pegado a la autopista que anuncia la llegada a Cañuelas.
Fuente: BAE Negocios













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