El caso Maia desnuda una cruda realidad

El caso Maia desnuda una cruda realidad

 Gracias a Dios apareció con vida Maia, esto nos otorga cierto alivio, ya podemos todos volver a la indiferencia, seguir dejándola en el abandono, en el olvido de la calle, en la inescrupulosa crueldad que ronda en fría acechanza, ya podemos retornar a nuestros hogares, Maia ha regresado a la absoluta indefensión, es bueno saberlo mientras nos quitamos el cínico envoltorio que nos colocamos durante estos días.

Ahora, por fin regresó a la carpita debajo del puente y allí estará confinada con su madre -víctima de una declarada adicción a las drogas- y sus hermanitos, con todas las consecuencias del abandono, por parte de quien ni siquiera puede hacerse cargo de su vida, pero nuestro papel de buenas personas culminó con éxito ante la restitución de Maia a su hogar, algo que nos libera de culpas y remordimientos para que esta noche podamos dormir con tranquilidad.

Será que solo es Maia, que hay una sola Maia, será que es una colosal hipocresía para desentendernos de problemáticas complejas que jamás buscan ser resueltas por los mandatarios de turno, sobre todo en una ciudad que es la más rica del país, que solo se desvive por continuar con el negocio inmobiliario, mucho más que por las 7000 personas que viven en la calle sin que el estado los asista con políticas que no sepan de partidismos.

Pero no es solo un problema político, es un problema humano que atraviesa a la sociedad, Maia es una de las tantas que se hallan expuestas a las fauces de un sistema que no admite la pobreza, que no tiene contemplaciones por aquellos derrotados y Maia es culpable de haber nacido en esas condiciones de pobreza y exclusión y se lo hacen saber, su indefensión, su lastimada infancia tienes las marcas de esa bestia llamado Neoliberalismo.

Cada discurso en celebración por la aparición con vida de Maia cae al vacío, mientras esta noche las “Maias” volverán a enfrentarse a la fiereza de una realidad inapelable, apenas fue una batalla en la guerra diaria de la supervivencia que sostienen, en una abismal desigualdad de condiciones, cuando solo debieran preocuparse por jugar; en cambio, juegan a la “cartonear” para que el hambre no tenga tantos argumentos para atormentar sus sueños.

Cuánto tardaremos en olvidarla, cuánto tiempo tardará en desaparecer del mapa mediático, que la tuvo durante casi 48 horas en cadena nacional, qué haremos con las miles de “Maias”, iremos detrás de ellas a recuperarlas cuando alguien la secuestre o las viole, si es que no las matan ¿acaso esa puede parecernos la mejor solución? ojo que hablamos del distrito con mayor ingreso per cápita de toda Latinoamérica, sin embargo solo exhiben su indolencia y su nula capacidad de reacción ante una problemática que desnuda sus propósitos.