Rosquita Vuelve

Rosquita Vuelve

Por Raúl E. Valobra

Rosquita vuelve, no puede consigo mismo, ya se sabe observado, es como que le sacaron las fichas, su papel de “lameculos” es lamentable, aunque lo deje seguir cobrando, que al fin y al cabo es lo que más le interesa, ese dinero que cada mes se lleva para su bolsillo tan solo con la aplicación esmerada del manual de la obsecuencia.

Se viven momentos de incertidumbre política a nivel local, sobre todo porque nadie toma el toro por las astas y pregunta sobre las PASO que se avecinan, todo lo que se balbucea hasta el cansancio en los pasillos pero que jamás se habló en una reunión, como una señal más de las disfuncionalidad del espacio, que solo comunica en forma vertical descendente.

Pero él está obligado a inmolarse, no tiene alternativa, fue convocado para eso, y se sintió tan cómodo en el personaje, que dejó de lado a todo los compañeros para entronarse en el papel barato de “Rosquita”, adoleciendo de crítica y autocrítica, para aceptar sin reproches y operar sobre el conjunto como un optimista exagerado –o enajenado- que desconoce los datos duros de la realidad.

Cuando se vayan, cuando les toque irse, dejaran atrás la aridez del terreno que no se siembra porque no se esperan cosechas, no les interesa, solo quieren tomar todo lo que puedan e irse, asolando el territorio político, ellos o ellos y después nada, y a eso contribuye Rosquita, a eso es funcional Rosquita con su silencio, con su complacencia a todo y tal vez nadie sea mejor que él en términos cualitativos pero él se esmera para personificar ese detestable personaje.

Él es uno de los que maneja el estado de ánimo de la tribuna, maneja los aplausos y los silencios, la aprobación y la desaprobación, el reconocimiento o el ostracismo político, mejor dicho, él ejecuta la operación, dirige la batuta, como un payaso o un bufón del rey, que lo digita a su antojo en esa asimétrica correlación de fuerzas que se establecen en la relación.

Rosquita, planifica este tiempo electoral, vertiginoso, frenético, donde el futuro de muchos está en juego y en suma el del país también, teniendo en cuenta lo que nos toca vivir, con Macri y todos sus cómplices en el saqueo a la Nación.

Pero acá, en la patria chica, se juegan muchas cosas importantes, el laburo de compañeros, el futuro del proyecto; y la verdad no siempre es una sola, al menos en política, pero para los Peronistas sí, porque están escritas y alguna de ellas dice: “el peronista trabaja para el Movimiento. El que, en su nombre, sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre”.