PERDÓNEME SEÑOR CAMBIASO

PERDÓNEME SEÑOR CAMBIASO

Perdóneme señor Cambiaso y con el respeto que me merece, he sido un ferviente defensor suyo siempre, por eso desde ese afecto me arrogo el derecho de decirle qué desafortunada su actitud, sus reiteradas manifestaciones a favor de este gobierno, sus fotos exultantes junto a quienes solo le han dado dolor y sufrimiento a los argentinos, esos argentinos que tanto lo veneran y por quienes siempre supo dar señales de cariño; no en este caso.

Claro que usted tiene el derecho de tener su preferencia política, pero en este caso esa preferencia trae aparejada una cuestión humana que resulta ineludible, porque jamás hemos asistido al placer del uso deliberado de tanta crueldad, y quiera o no quiera cada foto a su lado, mancha su extensa y brillante trayectoria deportiva, señor Cambiaso usted muchas veces pecó de “popular” contrariando a los ricachones que consumen y asisten a los partidos.

¿Lo recuerda señor Cambiaso?, cuando llevó a parte de los hinchas de “Nueva Chicago” a las gradas de Palermo, mientras usted jugaba con los colores de esa camiseta; o cuando luego Tinelli, invitó al piso solo al equipo para celebrar “La Triple Corona” que jugaba con el auspicio de "VideoMatch", pero usted le exigió para ir que vayan hasta “los petiseros” para no dejar a nadie afuera, luego, como lo hizo siempre, se vino a su Cañuelas para celebrar.

Sabe lo que me sorprende, señor Cambiaso, la gratitud ante el nombramiento de “embajador del deporte argentino en el exterior”, un título honorífico y altisonante, que condice con la necesidad de desviar la atención de la realidad, porque usted, don Adolfo, apenas es una “bomba de humo” más, como Malvinas y tantas falacias absurdas de Milei, qué pena que no entienda que con esa foto solo se busca calmar un ratito el hartazgo del Pueblo.

Señor Cambiaso, le quiero decir que mi decepción es porque durante los “XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026”, no hubo un solo deportista que no haya expresado el abandono y desfinanciamiento del deporte nacional, y usted aceptando ese cargo en silencio es cómplice de la desidia con la que condenan a los deportistas, por todo lo demás, puede hacer lo que le plazca, pero sepa que hay lugares de los que no se regresa y la traición al Pueblo no se perdona.

En su lugar, desde su condición de número 1, no hay gestos inocentes ni descuidos, todo está debidamente estudiado, lástima que solo haya privilegiado sostener sus grandes negocios, por encima del valor de su imagen pública; a usted, señor Cambiaso, lo consideran y lo quieren en alta estima, mucha gente de otros estratos sociales, como sus peones, que no la está pasando bien por culpa del gobierno, al que usted decidió prestarle su prestigio.