Sobre Gustavo, Marisa y el hijo del estanciero
Por Raúl E. Valobra
No Gustavo Arrieta y Marisa Fassi, no se trata de que ustedes como binomio político estén “desgastados” como dijo don Santiago Mac Goey, para expresarse en el lugar que mejor les queda a ellos: “El Ciudadano”, espacio conservador por excelencia, primer opositor a la gestión y segundo hogar del concejal de Cambiemos.
No, no se trata de la gestión y las cuestiones valorativas que cada uno puede hacer de forma objetiva y subjetiva a la vez, se trata de que ustedes dos: Gustavo Arrieta y Marisa Fassi no pertenecen a ese distinguido círculo predilecto habitado por los retrógrados NYC de Cañuelas que durante años condicionaron a la opinión pública local.
No importa para ellos que hayan traído universidades, parques industriales, obra pública, el hospital regional, la nueva planta de tratamiento de efluentes, ni el mercado de hacienda. Nada de eso importa porque vos Gustavo venís de Virrey del Pino y sos Peronista, Marisa Fassi sos la hija de un banquero de la quiniela y sos Peronista; de eso se trata, de una cuestión social e ideológica que es insalvable e irreductible.
Qué importa que Mac Goey sea un Macri en potencia, es decir un inútil, lo que sí importa es su pertenencia social y su procedencia de una familia adinerada de Cañuelas, aunque luego resulte un emergente de la antipolítica, nacido al amparo del “lockout”patronal, aquel famoso piquete de los ruralistas, que expresó el egoísmo de espaldas a las vicisitudes del país. No importa que apenas sea el hijo de un estanciero con aspiraciones políticas y sin ningún tipo de trayectoria ni antecedentes.
No importa lo cotradictorio de este personaje, que supo ser habitante de algún reducto de la cultura, capaz de interpretar a Yupanqui y alabar a Macri o de revivir con su talento a Jorge Cafrune y rendirle pleitesías a Vidal. No importa porque para ellos eso no invalida su genealogía real, que casi lo convierte en un príncipe heredero por derecho natural al trono de la comarca.
No, Gustavo Arrieta y Marisa Fassi, a nadie le interesa que hayan transformado Cañuelas con sus 12 años al frente del municipio, que nos sacaran de aquel estancamiento que nos llevó a sufrir los peores indicadores de la provincia, donde no teníamos salud ni seguridad, donde no llegaba una empresa a radicarse y nuestros jóvenes debían emigrar para estudiar o trabajar porque los que se quedaban estaban resignados a ser empleados de servicios de los barrios privados.
No ser de los de ellos tiene su costo, un alto costo; por otra parte tampoco sé si a ustedes les interesa pertenecer a esa rancia estirpe que aún sobrevive reptando como una serpiente en el ADN de los NYC (Nacidos Y Criados).
No debe haner para ellos peor derrota que exhibirlos como inservibles, tan inútiles como lo vienen demostrando hace 4 años en la Nación y en la Provincia y que por suerte aún no nos tocó en desgracia en Cañuelas, aunque si no reaccionamos a tiempos puede también que sea posible.
Por lo pronto, algunos ya juegan su partido descaradamente, eso sí en nombre del periodismo independiente, esperando que uno de los de ellos vuelva a Libertad y Del Carmen y ya no tengan que anunciarse para concertar una cita y entren a la municipalidad como si entraran a su casa y facturen a mansalva por los servicios prestados.













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