Hondo pesar por la temprana partida de Darío Alonso

Hondo pesar por la temprana partida de Darío Alonso

Mucha tristeza causó la partida del reconocido vecino, comerciante y empresario de nuestra ciudad, Darío Alonso, integrante de una familia de extensa trayectoria en la actividad comercial local.

Darío Alonso formó parte de una familia estrechamente vinculada durante décadas al desarrollo comercial de Cañuelas. La actividad familiar comenzó en Villa Adriana, con una estación de servicio ubicada sobre la Ruta Nacional 205, en una época en que la zona contaba con muy poca infraestructura y oferta de servicios.

Con el paso de los años, la familia continuó creciendo y desarrollando su actividad en Cañuelas. Darío tuvo una participación central en esa trayectoria y estuvo durante muchos años al frente de la gestión de las estaciones de servicio YPF Acapulco, tanto la ubicada sobre la Ruta 205 como la del centro de la ciudad.

Su actividad empresarial y comercial, sostenida a lo largo de los años, lo convirtió en un vecino ampliamente conocido por distintas generaciones de cañuelenses.

La intendenta Marisa Fassi y el Gobierno Municipal expresan sus más sentidas condolencias y acompañan a la familia Alonso, sus amigos, trabajadores y seres queridos en este difícil momento.

El Gobierno Municipal de Cañuelas declaró 48 horas de Duelo Comunitario, la medida fue dispuesta por la intendenta Marisa Fassi, en reconocimiento a su trayectoria y como expresión de acompañamiento a sus familiares y seres queridos ante esta dolorosa pérdida.

A MODO PERSONAL DE DESPEDIDA

"Pibito, pará, dejanos jugar", exclamó alguien al verlo interrumpir el juego de nuestro acostumbrado ritual de sábado a la tarde, en "La Butiche", aquél tremendo reducto que nos albergó por años, gracias a la gentiliza de la Familia Alonso, que sábado a sábado nos abría las puertas de la Estación de Servicio Acapulco, para que, cerca de 20 ruidosos futbolistas sacudiéramos la modorrra de Villa Adriana, con bochinches, insultos y berrinches y el grito grave de algún gol que hería el silencio de la siesta.

Ese, niño que entró ese día a la cancha de manera abrupta, con sus 9 o 10 años, era Darío Alonso, luciendo una camiseta a estilo del Milan, (con rayas verticales negra y roja), lo más llamativo de ese chico era que lucía unos botines Adidas gigantes, no menos de 42 o 43, lo que casi duplicaba su talla.

Pero allí estaba gritando en su capricho, con absoluto desparpajo y lleno de frescura: "Yo quiero jugar también", y claro, quien iba a decirle que no al hijo de uno de los dueños, así que algunos sábados compartía con nosotros, aquellos magníficos partidos, que aún perduran en nuestra memoria, como también esta anécdota que cuento.

Luego, por distintas decisiones, cambio de firma, recelo de los empleados, dejamos de ir a Acapulco, "La Butiche", y tomamos necesariamente otros rumbos, con lo que fuimos perdiendo contacto con Darío y su familia, hasta que llegaron a Cañuelas, la YPF de Del Camen y San Vicente, pero Darío ya para entonces era un comerciante de mirada adusta que estaba al frente de la estación de servicio.

Siempre que nos cruzábamos con tiempo recordábamos aquellos momentos. Darío, lamento mucho lo inesperado de tu partida, las cosas que tal vez pudieron quedarse en tu camino y los sueños por alcanzar, ojalá hayas sabido transitar la vida sin dejar para después las cosas importantes que merecen ser vividas. Hasta Pronto y Q E P D.