LA FALSA MORAL DE LOS ENSOBRADOS
Qué fácil es para vos Fantino convertirte en juez de la pobreza y dictaminar que los pobres son culpables de su pobreza; qué fácil es pedirle sacrificios a lo que no tienen ya nada que perder, exprimirle la última gota de sudor, mientras elaborás videítos desde tu lujosa mansión del Nordelta.
Filósofo barato, le exigís a los pobres y endeudados que hagan un último esfuerzo, que entreguen su salud para sostener este modelo del cual formás parte, porque sos partícipe necesario de esta catástrofe que está devastando el país, salvo para ustedes, los beneficiados directamente.
Te acordás Alejandro, cuando te inmolaste públicamente en la campaña al decir que iba a seguir la obra pública con Milei y que si no era así vos mismo ibas a ir a reclamarle, no sé si te enteraste que en el país no se construyen escuelas, rutas, hospitales, universidades, cloacas ni agua potable, NADA.
Qué patético me parecés, tan escaso de humanidad como de autoridad moral como para querer regir la vida de los demás, cuando vivís suntuosamente con plata mal habida que recibís por debajo de la mesa para apoyar un mal parido que solo ha hecho abuso de la crueldad los más indefensos.
Mirá hasta dónde te condujo la codicia, a la degradación de tu persona, donde se exhibe que solo te interesa sostener tus lujos, aunque ello signifique: ayudar a aplastar la cabeza de millones de argentinos, con ese cinismo tan característico, dónde te hacés el sorprendido para darle respaldo al estrago.
En vez de reclamar mejoras salariales, para que las personas puedan vivir su tiempo libre y disfrutar de su familia, o de lo que quieran hacer, NO, vos reclamás esclavitud, pero ni siquiera para mejorar, como en otros países, acá que lo hagan para pagar las deudas de una vida de mierda.
Mientras vos seguís en tu nueva vida de Millonario, despilfarrando dinero con tus excentricidades y tus vicios caros, solventados con los sobres que recibís para oficiar de periodista imparcial, objetivo y honesto, cuando en realidad sos una rata, desesperado por las dádivas del poder.
Juntos se les da por filosofar, casi que puedo imaginar la escena de ambos: Milei y vos Fantino, luego del consumo e inhalación de sustancias respectivamente, hablando con perros que no existen; escuchando ópera; elucubrando sobre situaciones que no existen en nuestra realidad.













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