DICEN QUE VOLVIERON…
Dicen que salieron, que anduvieron por las calles, dicen que volvieron a sus andanzas, de tan pobres propuestas humanas, enraizados al odio que siempre los conduce por la vida, en tránsito hacia el absurdo sin retorno, no los vi ni oí, apenas me enteré que los trasnochados de siempre tuvieron su “sábado inglés de protesta”, una especie de tertulia donde meter un poco de política, mucho de odio y de paso chusmear sobre la vida de Juana y de Pedro.
Eran tan poquitos, hicieron tan poco ruido que ni las palomas de la plaza se molestaron en volar para alejarse, y bueno allí estaban encarnando el resentimiento y la frustración, reclamando por aquello que rechazaban, pidiendo lo que detestaban, exigiendo algo que negaban, es que son así, CONTRADICTORIOS, se envuelven en nuestro paño patrio para cuanta chanchada se les ocurre, como si eso les diese un manto de sacralidad al grotesco que encarnan.
Cuáles son los fundamentos que esgrimen para ir en concordancia con la más grave expresión desde el regreso de la democracia, esa que depositó en la casa Rosada un montón de bolsas mortuorias con distintos nombres, una aberración moral que jamás podrá ser olvidada ¿es decir que esta gente del sábado cañuelense, en apariencia tan “bonachona” -como desorientada políticamente- adhiere a las más rancias expresiones de un odio visceral que los trasciende?
Luego de arribar juntos a estas conclusiones, dejo que cada uno haga un balance personal sobre tales hechos y manifestaciones, redundar en detalles y adjetivos es casi innecesario, solo resta agregar que arribaron al país 1 millón de vacunas y 1,5 millones de personas ya fueron vacunadas, lo demás, el resto, es solo manejo mediático y político por parte del poder, que necesita de monigotes y títeres que se crean héroes para protagonizar escenas inadmisibles unidos por el espanto.













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