La Teoría del Descarte

Lic. Raúl E. Valobra
Vemos con cierto asombro que la política se ha convertido en un trampolín para muchos desconocidos que de repente quieren probar suerte y esperar un espaldarazo de algún candidato sorpresa que los lleve a una banca o a la intendencia misma, sin tener tan siquiera un segundo de experiencia en nada, NADA. Sin embargo, con absoluto desparpajo se calzan el traje de candidatos, de lo que sea, como si eso fuese secundario: intendente/a; concejal/a; consejero/a.
De pronto aparece alguien con cierto arrojo político, malla de amianto y se suben a la quimera de querer ganar una elección, total qué hay para perder, NADA, y por ahí un viento a favor les puede dar una sorpresa, más el dinero que por ahí le bajan para la campaña, se generan contactos y quién te dice que si te va más o menos bien, los candidatos sin gente en la próxima te buscan nuevamente, esto que cuento ya ha pasado y por lo que se ve, SEGUIRÁ PASANDO.
El tema central pasa por el grado de irresponsabilidad de los que se arriesgan, por necesidad u oportunismo, pero mucho más preocupante es el votante que por decepción o despecho es capaz de poner un voto a esta gente que jamás tuvo un segundo de dirigentes, ni siquiera en la cooperadora escolar, es decir que llegan con “cero” experiencia previa; sin embargo, algunos son capaces de despilfarrar un voto, vaya a saber con qué idea o bajo qué mandato, se deciden a apoyar a estos personajes fugaces.
Cuando uno analiza a los candidatos que en otros tiempos supieron tener los partidos mayoritarios de Cañuelas, se podía encontrar en ellos cierto grado de previsibilidad, ya que había como antecedente una trayectoria que respaldaba la candidatura, uno sabía en quién depositaba el voto, más allá de las cuestiones ideológicas. Hoy, esto no pasa, salvo en el oficialismo, que debe rendir examen a diario, en el resto de los partidos, cualquiera puede ser considerado como candidato, en una degradación de la POLÍTICA, algunos se preocupan más por buscar caritas bonitas, jóvenes con bellas sonrisas, ESO ES TODO, porque detrás de ellos no se observa más nada.
En este Cañuelas del siglo XXI no debiera ser factible que quienes vayan a querer calzarse el traje de Intendente no tengan un antecedente comprobable en gestión y administración pública, no puede la población estar expuesta a estos nuevos candidatos de las redes, hijos de la “fotocracia”, que, por otra parte, desconocen no solo las problemáticas del partido sino también las potencialidades a explotar y desarrollar ¿acaso alguien en su sano juicio se atrevería de dejar en estas manos el tema de la SEGURIDAD, la SALUD o la EDUCACIÓN de los cañuelenses?
Siempre son buenas las apariciones en la política, ese baño de frescura que significa una nueva figura asomando en el horizonte, peleándole espacios a los que jamás quieren irse. Pero de allí a inmolarnos en nombre de lo nuevo hay casi un abismo de distancia, una eternidad. Sucede que ante la proliferación de partidos y candidatos a nivel nacional y provincial, muchos y muchas a nivel local necesitan completar las listas y en muchos casos recurren a LA TEORÍA DEL DESCARTE.













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