La muerte que deja al desnudo tanta vergüenza

La muerte que deja al desnudo tanta vergüenza

Lic. Raúl E. Valobra

Es difícil atravesar por tanto indignante reverenciamiento sin salir dañado, recorrer los tuits de Carrió o Macri por la muerte de la monarca de los piratas nos traslada a un escenario de genuflexión espantoso que exhibe el alto grado de cipayismo de toda la derecha argentina que es capaz de condolerse por un hecho de absoluta irrelevancia en el transcurso de una realidad que por otra parte tiene infinidad de conflictos irresueltos.

Los medios hegemónicos inundando las pantallas con empalagosas imágenes y vomitivos lugares comunes para hacer un recorrido histórico que trate de enamorarnos de una persona que no tiene sintonía positiva con nuestro país y que ostentaba una “corona”, vergonzosamente, en el siglo XXI de la humanidad, un dato que de solo escribirlo me revuelve el estómago, sin embargo, para esos medios y sus acólitos era de gran pesar.

Era la llamada “reina” de Inglaterra, el país más pirata del universo, que explotó, expolió, arrasó con un sinnúmero de países emergentes, esclavizó a seres humanos para su servidumbre, protagonizó guerras para masacrar insurrecciones en colonias, fue imperialista a fuerza del derramamiento de la sangre inocente de países emergentes y a nosotros particularmente nos robaron las Islas Malvinas y cegaron la vida 649 jóvenes argentinos.

De qué dolor y pesar pueden hablar estos comunicadores, acaso es posible dejar de lado todo el dolor que esos piratas le causaron al pueblo argentino con el cobarde hundimiento del Crucero Belgrano, fuera de la zona de exclusión, en un crimen de guerra que jamás fue juzgado, yo no celebro la muerte de nadie pero no me conmueve que deje existir alguien que fue parte de una siniestra maquinaria que tanto daño le han hecho a gran parte de la humanidad.

Figuras decorativas y parasitarias viviendo a expensas del dolor y el sacrificio de otro, de qué reina hablan, vayan a recorrer las páginas de la historia y sepan de todo el daño que implicó el sostenimiento de esa ultrajante pomposidad real y verán que su “reina” tenía esos elegantes trajes y la corona manchada de sangre, sangre de todos los pobres, esclavos, sometidos y muertos por el imperio en ese afán infame de perpetuar toda esa perversidad inglesa, tan característica.

Sé que es imposible reclamar dignidad en determinados lugares, no sienten vergüenza en rendir pleitesía a un hecho frívolo y retrógrado, sé también que ellos no comulgan con el estatuto de Patria que otros pretendemos, de allí que existan dos países debajo de la misma bandera, esa bandera que algunos veneramos y por la que dieron su vida en Malvinas y que para ellos es solo un trapo celeste y blanco sin ningún tipo de valor simbólico.