Lo del miércoles es apenas un partido de Fútbol
Lic. Raúl E. Valobra
A mí no me jodan, lamento decirles que para mí también es un partido de fútbol y nada más, no me voy a dejar llevar por los influjos sociales de quienes creen que este partido puede rememorar aquella dolorosa guerra que tanto daño nos causó, al llenarnos de ausencias que aún nos duelen.
Por eso, no me jodan, aquel partido del 86, tenía lógicamente otra connotación, era la primera vez que se veían las caras, argentinos e ingleses, luego de una guerra que había acontecidoque 4 años atrás, sobre todo que al frente de aquella selección estaba Diego Armando Maradona.
Hoy, el mundo cambió, varios jugadores argentinos están insertos en el fútbol inglés, aquella guerra quedó atrás en el recuerdo y en el tiempo para muchos; pero si tanto quieren mantener viva la llama de Malvinas, dejen entonces de votar CIPAYOS, MERCERNARIOS, VENDEPATRIAS.
Por qué voy a exigirle a simples jugadores de fútbol, que jueguen creyendo que tienen un fusil en la mano, si nuestro presidente dice públicamente que admira a la malparida, asesina de lesa humanidad Margaret Thatcher y Winston Churchill y adhere al principio de autodeterminación.
Si además una de sus alfiles políticos, quería cambiar las islas por vacunas y después los votaron, si hay un pedido de informe porque un barco de la Marina Real británica navegó por aguas bajo jurisdicción argentina entre el 2 y 3 de julio de 2026 sin emitir el aviso previo obligatorio.
No jodamos, vivamos el fútbol como una contienda deportiva, más allá del rechazo a las políticas de colonialismo imperialista de los ingleses, pero no los juzguemos a ellos si no somos capaces nosotros de defender nuestras Malvinas y elegimos a entreguistas que alardean de su traición.
Tengamos la coherencia necesaria para separar las situaciones, que se juegue como un clásico, con los dientes apretados, pero ninguno de ellos apretó un gatillo contra nuestros pibes de Malvinas, no lo olvidemos, los enemigos del país están en la Rosada y nos están condenando al hambre.
Claro que ganarle a los Piratas no regalará una euforia especial, inigualable, pero no nos creamos más patriotas ni “argentinistas” por ese sentimiento que apenas es un rasgo de nuestra soberbia, porque la Patria está siendo entregada a los extranejeros, mientras miramos para otro lado.













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