MILEI ENTRE LA INCOHERENCIA Y EL FANATISMO
Admito que no lo escuché en directo, no me da el estómago para tanto relajo, pero todo fue por el camino previsible, una sarta de incoherencias manifiestas que poner sobre la mesa las tremendas incoherencias que protagoniza Milei, mientras cree que reescribe la Historia y solo hace el ridículo.
Alguien puede confiar o creerle a un confeso admirador de Margaret Tatcher, de Winston Churchill y ahora del dictador y asesino, colaboracionista de los piratas Augusto Pinochet, alguien que llegó a esbozar en algún momento cierta complacencia con el principio de autodeterminación de los isleños.
Y que hoy empujado por las circunstancias de aquella bandera mundialista se proclama defensor de Malvinas, la misma bandera que maldijo porque le impidió poder regalar territorio a los extranjeros y a la que hoy se aferra como una densa cortina de humo, que tape el pésimo momento económico.
De un proclamado entreguista no esperemos reivindicaciones históricas, todo es parte un brutal oportunismo que aprovecha para ubicarse en el centro de una escena que refleja sus oscilantes discursos acomodaticios, en los que jamás se hizo referencia a la Soberanía Nacional y que no solo atañe a los geográfico.
Este ferviente impulsor con la extranjerización de las tierras, luego del revés legislativo, regresa ahora con una insólita cruzada malvinera, para aprovechar la mención de Donald Trump, sobre su posición en “la cuestión Malvinas”, y así presionar al Reino Unido para que aumente su aporte al presupuesto bélico.
Rodeado de funcionarios corruptos e incapaces, algunos hasta asesinos, otros con vínculos narcos, Milei, utiliza la causa Malvinas para surfear la ola, porque jamás tuvo una sola palabra a favor de nuestras islas y tampoco jamás irá contra Israel ni Netanyahu, responsable de la explotación petrolera en Malvinas.













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