UNA FOTO QUE DUELE

UNA FOTO QUE DUELE

Lic. Raúl E. Valobra

Una foto que duele, ya que duele ver tanta soledad para respaldar una causa noble, porque al "Cuenca" debiéramos ir todos a abrazarlo, miles de cañuelenses le debemos demasiado a este hospital de alta complejidad, que en pandemia, sobre todo, veló por la salud y la vida de todos los cañuelenses.

Hasta allá, se allegaron un escaso grupo de trabajadores estatales y gremialistas para protagonizar un abrazo simbólico en defensa de los Hospitales Nacionales SAMIC (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad), debido a los rumores fundados que existen sobre un sondeo de Milei, para arremeter con un intento de privatización.

El abrazo se produjo el viernes por la mañana en el Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner, que está ubicado en Cañuelas, pero que comprende y asiste a cinco municipios, atendiendo a una gran cantidad de pacientes de toda la región, en todas las ramas que comprenden sus especialidades.

Pero faltaron los vecinos, faltó convocatoria, faltó consenso, faltó compromiso político, social y humano, porque el #HCANK debiera desbordar de vecinos de toda la región, para establecer una respuesta conmovedora, que engendre temor en aquellos que elucubran un país sin “Salud Pública”, para quienes creen que pueden jugar con la vida de los argentinos y decidir por todos nosotros.

Bien por aquellos que convocaron, representantes de ATE Buenos Aires, la CGT y las Centrales de los trabajadores Autónoma y la CTA de los Trabajadores de Cañuelas, Lobos, Roque Pérez, es muy importante que esto se haga carne en nosotros, sin estos cinco hospitales en cuestión, la población vulnerable está condenada a jugar a la ruleta rusa para salvar su vida.

Los hospitales SAMIC que se encuentran en la provincia de Buenos Aires son el Hospital Cuenca Alta “Néstor Kirchner” de Cañuelas; Hospital El Cruce de Florencio Varela; Hospital “Dr. René Favaloro” de Rafael Castillo; Hospital Presidente “Néstor Kirchner” de Gregorio de Laferrere; Hospital del Bicentenario de Esteban Echeverría.

“Los hospitales SAMIC han demostrado que el Estado es capaz de gestionar servicios de salud con altos estándares de calidad, tecnología de vanguardia y excelencia profesional, sin exclusiones. Avanzar hacia la privatización de su gestión implicaría abrir la puerta a restricciones en el acceso universal y a una mercantilización de la salud incompatible con los principios del sistema público”, explicó un duro comunicado del Colegio de Médicos de la provincia.

Este sistema, modo o mecanismo de ir cada cual por su lado, todos fragmentados y dispersos, para tratar de resolver una problemática que nos involucra al conjunto de ciudadanos del país es un síntoma de época, una clara señal de debilidad que aprovecha el poder de turno para dividirnos y obtener sus propósitos más crueles y perversos, es por ello que los jubilados reclaman solos, los discapacitados también, los empleados del Garrahan y los de la UBA lo hacen por su lado.

Estamos divididos, fríos, indiferentes y mansos, porque están destruyendo todas las estructuras del país tal cual lo conocemos, pero sepan que no es para mejor, es para terminar de aplicar las últimas recetas venidas del Norte y condenarnos a la pobreza eterna, la esclavitud, el sometimiento y devolvernos al estatuto de colonia.