Milei y su totalitarismo irreductible

Milei y su totalitarismo irreductible

Es condenable la actitud de Milei para utilizar, en forma descarada, el asesinato de una criatura y consolidar sus arraigadas ambiciones fascistas, en marcha hacia un Totalitarismo incuestionable donde pueda decidir exclusivamente por el resto de los argentinos y ocultar todos sus actos de corrupción.

Sus constantes intentos de vulnerar los principios del federalismo de la República tienen además una visión sesgada, porque le exige la renuncia a Kicillof por un desgraciado hecho de inseguridad, dentro de un clima social complejo, alentado por sus medidas económicas y la estigmatización de la pobreza.

En cambio, no le dijo lo mismo al gobernador de Corrientes, con la desaparición de Loan donde la connivencia política, judicial y policial fueron evidentes y mostraron de forma palmaria una corrupción estructural, sin embargo, Milei ni Bullrich, hicieron o resolvieron nada y Loan aún sigue desaparecido

Acaso, no sabía Milei que el padre de uno de los asesinos, días atrás le había pedido a la justicia que “no libere a su hijo”, luego del robo de un auto, porque el pibe estaba sumergido en las drogas y era un peligro, pero la fiscal Sabrina Cladera ordenó su liberación, no fue Kicillof lo hizo el poder judicial.

Su autoritarismo retrógrado no es más que una clara muestra de la incapacidad manifiesta que tiene para sostener el diálogo y la construcción de consensos, aún con los que no piensan como él, olvidando que fue elegido presidente y no proclamado rey, Milei gobierne sin violar la constitución nacional.

Por favor, Milei, tenga la decencia de respetar el dolor de estos padres, destrozados por este hecho aberrante y si tiene en verdad la sana intención de colaborar con los bonaerenses gire los recursos que nos ha robados desde su gestión, porque ese dinero se traduce también en mayor presencia de fuerzas de seguridad.

No lucre con el dolor ajeno para tapar el bochornoso escándalo mundial de la mayor cripto estafa de la historia, de la que es cómplice y beneficiario directo, más allá de la dilación de los tiempos judiciales, tarde o temprano caerán usted y toda la gavilla de delincuentes que lo acompaña en sus asquerosas fechorías.