La Era de la Degradación
La notable degradación de los valores dentro de la sociedad es una de las cadenas que arrastra este tiempo de la era digital, donde el avance de la tecnología ha extendido los límites de la inmensa brecha cultural entre quienes pueden acceder a su utilización y aprendizaje y quienes no.
Sin embargo, el acceso a estos medios no fue garantía de mejora sustancial para el conjunto, que, relevando muchas de sus tareas neuronales para que las realicen las máquinas, se convirtieron en más bruto e ignorantes desperdiciando las posibilidades de sus enormes potencialidades.
El desarrollo científico no se tradujo de ninguna manera en valores, ni implicó el cultivo y el acervo de valores que redundaran en mejoras colectivas en la calidad humana, aunque si fue capaz de alcanzar, a través de la Inteligencia Artificial, las respuestas a millones de interrogantes.
Pero esos interrogantes nunca tuvieron comoo objetivo fortalecer los lazos entre los seres humanos, favorecer la convivencia, acabar con las guerras, cuestiones irresolutas de nuestra civilización desde el comienzo de los tiempos y que al parecer no son determinantes, como lo es llegar a Marte.
Pero la muerte de otros seres humanos a causa del hambre o por la falta de agua potable, la proliferación de las redes de tratas de personas y prostitución infantil, junto con la creciente concentración económica y la consecuente asimetría social, no son ecuaciones que importen demasiado a la elite.
Todo parece apuntar a la profundización de las desigualdades, para gestar dos humanidades en el planeta, algo que en la práctica siempre sucedió pero que a partir de estas últimas décadas se asumió sin pruritos, estableciendo la idea de un nuevo orden, el gobierno de esa elite y sus esclavos.
Los países emergentes ven con resignación que su salto al primer mundo es cada vez más improbable, porque los de “ese” primer mundo impiden el surgimiento de nuevas potencias, para eso coaccionan y conspiran, para frenar el advenimiento en vez de alentarlos o promoverlos.
Luego esos países en desarrollo sufren la descarada intromisión dentro de sus políticas de estado y la pérdida de soberanía, ya sea cooptando o corrompiendo a la elite gobernante y la justicia de turno, todo, absolutamente todo, justificado y auspiciado desde la tiranía mediática.
En este contexto, albergar expectativas sobre la posible gestación de una sociedad que nos mejore, bajo el bombardeo y la manipulación mediática al servicio de las cúpulas cipayas, es solo una utopía demasiado lejana que solo se establece como una mera “expresión de deseos”, sin asideros.
Dentro de esa degradación generalizada a escala planetaria, afloran los Milei de la vida, los insensibles, incapaces que, aferrados a su manual de crueldades, se ofrecen como prostitutas para ser ultrajados por el imperio, perdón, pero todo esto es para explicar la foto y tratar de argumentarla.













Comentarios (0)
Comentarios de Facebook (0)